viernes, 24 de junio de 2016

¡Qué comience la revolución!

Rectifico, que es de sabios... ¡Qué comience mi pequeña revolución!

Lo siento por mis críticas...

¡Anarquista de las redes sociales quiero ser!¡Basta ya! No merece la pena ni nombrarlas... Además, que son muchas y seguro que me iba a dejar alguna por el camino. Fotos. Historias. Vidas. Eso se me viene a la cabeza cuando pienso en ese experimento realizado por gente que quería compartir sus momentos más... ¿Especiales? Somos adictos a ellas, eso es una verdad irrefutable. Da igual el momento del día, el lugar o la ocasión... Si tenemos la oportunidad (da igual si no la tenemos, porque la creamos) nos conectamos a ellas. Lo necesitamos. Es una necesidad que tenemos. Saber lo que hacen los demás... y no, estar conectado detrás de una pantalla haciendo eso no es ser social... Yo lo calificaría como lo contrario. Antisocial. Cotillear. Desvivirse por lo que hacen los demás. Mostrar tus logros y tus mejores galas para ver cuantas visitas, reproducciones, me gusta o puntos puedas conseguir en esta frenética carrera por ser el mejor. Basta ya. 

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